LA CARRETA...
Y ahí estaba en esa madrugada pensando en lo que debía escribir, divagaba en miles de temas, situaciones, compromisos, violencia, paz, hambre, felicidad... Sólo eran divagaciones fugaces, nada concreto; me pregunté: ¿Cuál sería la mejor forma de evaluar y confrontar lo aprendido en clase?, ¿no era objetivo esencial de la 'cátedra' una veraz conciencia?, ¿conciencia de qué?, o mejor dicho ¿conciencia para quién?...
Al fin llegué -creo que fue la mejor decisión- a la conclusión de hablar de mi propia ecología, de mi propio desarrollo que, en últimas, es de donde se parte para la transformación y la trascendencia global, es el grano de maíz que genera la mazorca -eso lo dijo mi abuelo... que conste-. Listo, el tema estuvo, al parecer está fácil... Me surge otro interrogante: ¿Soy consciente de la realidad "desastre humano en el factor ecológico" o soy tan simplista que únicamente realizo una 'tarea' universitaria para cumplir con la materia y, sobre todo, con la nota?; eso sí es cosa grave. ¿Soy tan maduro para afrontar esto y objetivar mi perspectiva de aprendizaje verdadero?, estoy en eso...
LA PERSPECTIVA...
Vuelvo un poco a mis acciones 'antiecológicas pasadas' tratando de evaluarlas; ¿lo hecho, hecho está? ¡No!, se puede hacer algo (algo no... ¡mucho!) por el entorno. Pense, y pienso, por supuesto, no basta con filosofar y plantear alternativas mundiales de aplicación de enormes capitales ($$$$$), de educación para los más pobres; no basta con mirar al "norte" y culpar al extranjero del meollo del asunto, sin plantearnos verazmente nuestro valioso (para muchos insignificante) papel en la supervivencia del planeta.
BLASFEMIAS DE UN ATEO...
¿No somos acaso los DIOSES de nuestro propio destino?, ¿no es acaso DIOS nuestra propia capacidad de trascender el entorno? Arrastrados por la alienación de la masas, de la mole de individuos pasivos que somos respecto a lo que concierne al decaimiento de nuestro suelo, de nuestra hermana tierra, estamos como simples espectadores ante el oscuro devenir del planeta, marcado como pauta de acciones negativas, más bien, de las no acciones.
¿Por qué no aprehendernos de nuestros inmensos recursos?
Caigo de nuevo en el umbral de mi mente, alegando frente a un papel, gritando ante el silencio, lanzando injurias; para muchos, perspectivas, para otros... Un sentimiento de impotencia invade mi ser, ¿se ha perdido una lucha que aún no se ha iniciado, se ha fracasado en un partido que ni siquiera se ha jugado? Puedo partir de esto para afrontar mi mundo; afrontar mi problemática; afrontar mi 'rol' como universitario, alumno, como hijo, como amigo, como hermano, como amante, como hombre y como persona que soy, como un puñado de miles de individuos que son y que, tal vez, aún no descubren su inmenso potencial de cambio y transformación.
LA PARTE FEA: REALIDAD...
Nuestro planeta puede describirse como un globo recubierto por una capa de materia fecal, donde la diferencia entre un sitio y otro, es el espesor de la capa...
Suena muy escatológico; pero queda en cada cual la decisión acerca de si desea convertir (destruir mas bien) su derredor en un gran estiércol.
LO QUE PUEDO HACER...
Sería muy fácil y/o libertino referirse a la problemática 'sembrando un arbolito' en un parque, allí donde tal vez llegue un 'culicagao' y lo estripe o lo arranque jugando a la guerra con su amiguitos, o en el peor de los casos, llegue un perro y deposite sus desechitos y mate el pobre arbolito. Una solución radical es aplicar el conocimiento ecológico en el campo en que cada persona se desempeña: Si trabajo en el campo de la salud, debo estar pendiente de la situación de mi paciente en lo relacionado con los factores predisponentes de la patología que, como sabemos, son en la mayor parte de los casos, ambientales.
Este ejemplo se aplica para todas y cada una de las actividades que van desde el barrendero, pasando por el tendero y hasta por el industrial más próspero. Sólo así lograremos poner un pequeño, pero valioso, parche en el inmenso 'agujero negro' de la problemática ecológica.